La industria de la muerte
21 de agosto de 2026
Un viaje a las profundidades

Es posible que muchos de vosotros estéis familiarizados con el concepto del «iceberg». No nos referimos al bloque de hielo flotante, sino al formato memético que se popularizó durante la pandemia y que sirve para representar la información por capas de profundidad. A más se desciende en el iceberg, más «ocultos» y «ciertos» son los elementos que se describen. Este formato, empleado frecuentemente para «alumbrar» sobre teorías de la conspiración, sería útil para describir la relación de España con el circuito militar internacional. En la «punta del iceberg» encontraríamos la «España pacífica», la que hoy, bajo el mandato del PSOE, capitanea la oposición socialdemócrata internacional a las guerras «sinsentido», presentes y futuras, que «Trump y compañía» libran por medio globo. Esta posición, superficial a todas luces, se explica por razones que los camaradas del PRT describen magníficamente en su artículo «Análisis sobre el avance del fascismo y la ofensiva reaccionaria»1. El texto reza así:

Esta postura [ambivalente] respecto a las políticas de rearme es fruto de la naturaleza de España como potencia imperialista de segundo orden, sin una gran capacidad económica para llevar a cabo un ejercicio del calibre que impulsan las principales potencias imperialistas europeas: Alemania, Francia y el Reino Unido.

Añadiremos –aunque sabemos que los camaradas lo tienen presente– que la posición de España en materia militar –que abordaremos en unas líneas– parte no solo de su falta de capacidad, sino de voluntad, puesto que el método predilecto de nuestra burguesía para hacerse valer en la arena internacional es la exportación de capitales y de mercancías altamente tecnificadas. Basta con ver su relación con Marruecos2, la presencia de la banca española en Latinoamérica, o la reciente ventana de oportunidad para Repsol en Venezuela3.

Claro que, como podréis imaginar, esto es solo la superficie. Las leyes fundamentales de la hidrostática dictan que el 90% del volumen de un objeto como el iceberg quedará hundido bajo el agua. Del mismo modo, la relación del aparato industrial y militar español con el del resto de su bloque imperialista es mucho, mucho más profunda de lo que parece sugerir la retórica de Sánchez.

Con una guerra a gran escala en el horizonte, es fundamental que entendamos hasta qué punto es importante el país en el futuro conflicto y, más importante todavía, las posibilidades que todo ello ofrece para la consecución de nuestros objetivos, en la preparación de la otra guerra, la única que merece la pena luchar. Este es el objetivo de este artículo, que no debe ser leído a la tremenda. El iceberg que presentamos aquí oculta detalles macabros, pero, más allá de la potasa y de la industria aeronaval, detrás de los dispositivos de guerra electrónica y de la vigilancia de las masas, lo que revela el 90% de su superficie sumergida es un enorme abanico de oportunidades.

La punta del iceberg: las Fuerzas Armadas

Como los camaradas supondrán, las Fuerzas Armadas de España se encuentran en un Estado que oscila entre lo deplorable y lo insuficiente. O, al menos, esto es lo que se dedican a afirmar la pléyade de voceros a sueldo que bombardean la opinión pública con los relatos sobre el peligro que supone Marruecos, sobre las obligaciones que «tenemos» con la OTAN y sobre las enormes ventajas de proveer músculo a una estrategia de defensa europea conjunta. Los camaradas del PRT, en el artículo que hemos mencionado en el anterior apartado, señalan muy acertadamente que:

Tanto durante los gobiernos conservadores de Rajoy (2011-2018), como desde el segundo gobierno socialdemócrata de Sánchez (2021-2023) hasta la actualidad, se ha producido un incremento general de los recursos del Ministerio del Interior y de Defensa en las partidas presupuestarias del Estado año a año. Bajo Sánchez este incremento ha sido de 5.800 a 7.400 millones de euros, y los cuerpos policiales del Estado español (Policía Nacional y Guardia Civil) han alcanzado sus máximos históricos de plantilla, sumando más de 150.000 efectivos entre ambos, e incrementándose también los cuerpos de policías locales y de las autonomías. Al mismo tiempo, han aumentado sus salarios, así como la compra de material: la ampliación de la flota de vehículos blindados; la adquisición de drones y sistemas anti-dron; la implantación de nuevos sistemas de vigilancia; la adquisición de material antidisturbios y armamento menos-letal. (…) La oligarquía española no está particularmente interesada en un rearme acelerado, por ello el gobierno del PSOE y SUMAR [reformistas de izquierdas] está combinando un incremento en los presupuestos con hacer una gincana financiera para contar como parte del gasto en defensa del PIB partidas que hasta ahora se veían excluidas (alcanzando así el 2% requerido sin añadir un solo euro).

La paradoja de las partidas presupuestarias armamentísticas en España es que no retribuyen directamente en el fortalecimiento de sus ejércitos, cosa que contrasta con el incesante incremento del aparato de seguridad estatal, del que hicimos un esbozo en un artículo anterior4. Aunque trataremos los dispositivos de vigilancia de masas en una capa más profunda del iceberg, queremos recordar que el aumento imparable en la financiación y expansión de los cuerpos policiales se debe, en lo fundamental, a las siguientes razones:

· Una política electoralista que va a remolque del discurso de la extrema derecha, según la que la tasa de criminalidad habría aumentado sustancialmente.5

· La necesidad del Estado para blindarse frente a estallidos sociales de toda índole ocasionados por la degradación constante y creciente de las condiciones de vida desde la crisis financiera de 2008.

El papel que el Ejército «de verdad» juega en la supresión del disenso interior y en la urgencia para la opinión pública es marginal, más todavía si tenemos en cuenta la lejanía de España de los puntos calientes en cuestiones de política internacional. Siendo nuestra clase política corta de miras desde una perspectiva burguesa, y teniendo el incremento en el gasto militar un coste político elevadísimo, ninguno de los agentes en liza, degradados hasta la médula por el jugueteo parlamentario, se atreve a realizar una reforma militar con cara y ojos que permita a las Fuerzas Armadas ponerse al nivel doctrinal y operacional esperable de un ejército moderno –paradigma, agregaremos, que ha saltado en mil pedazos en los campos ucranianos, como veremos más adelante–. A esto debemos añadir la oposición interna en las Fuerzas Armadas, la competencia entre sus diferentes ramas, y la cultura y mentalidad de la oficialidad española, enquistada desde el franquismo, que tiende a percibir sus unidades y parcelas como pequeños feudos útiles para hacer valer sus intereses personales y políticos6.

Como resultado, las Fuerzas Armadas están compuestas por alrededor de 125.000 efectivos, una cantidad raquítica para un país con cerca de 49 millones de habitantes. Si examinamos su rama principal, el Ejército de Tierra, encontraremos que toda su estructura está compuesta por dos divisiones –una de ellas infradotada–, un mando auxiliar, y las sucesivas comandancias ultramarinas. El parque de vehículos blindados es ridículo, y el comando de defensa aéreo carece de materiales suficientes para enfrentarse a las amenazas que se le presuponen. El buque insignia de la Armada, el Juan Carlos I, está a medio camino entre el buque de asalto anfibio y el portaaeronaves, carece de armamento de proximidad, cuenta con una dotación armamentística escuálida –cuatro ametralladoras medianas y dos ligeras– y, la guinda del pastel: solo tiene capacidad para desplegar aparatos de despegue vertical, de los que España no dispone en suficiente número. La situación de la Fuerza Aérea y del Espacio –y el «Espacio» es, a todas luces y de momento, netamente decorativo– no es mucho mejor. Aunque de las más capaces de Europa, su espina dorsal sigue siendo el caza F/A-18 Hornet, desfasado en dos generaciones; sufre también una carestía de piezas de recambio, de cazas de quinta generación, de aviones de transporte y, en fin, en todo lo que se refiere a guerra electrónica e inteligencia aérea. Esto no son más que algunas pinceladas del estado general de las Fuerzas Armadas, cuyos problemas de base son mucho más profundos, de tipo doctrinal, y doblemente limitantes, puesto que no solo son incapaces de suplir las capacidades de un ejército de la OTAN, sino que lo son en un momento en el que se está viendo que su modelo doctrinal, tan útil para las operaciones de tipo colonial, es incapaz de responder a un conflicto regular de alta intensidad.

Sin embargo, el panorama militar de la defensa española no se limita a sus Fuerzas Armadas –ni a sus cuerpos policiales, que en la guerra que nos interesa de veras serán una unidad más al servicio de la burguesía–. De hecho, en este artículo, las Fuerzas Armadas no son ni siquiera el elemento protagonista, dado que estamos hablando de la verdadera fuerza militar de la burguesía española. Aunque daremos algunas pinceladas sobre doctrina y estrategia militar allí donde sea necesario, no entraremos a analizar en profundidad ni la composición ni las capacidades reales de las Fuerzas Armadas. No obstante, dada la relevancia política de todo el asunto, no queremos dejaros con las «manos vacías», y si tuviéramos que recomendar tres obras introductorias a esta cuestión éstas serían: La defensa española (2025), de Pablo del Amo, un diagnóstico accesible sobre las carencias materiales de las Fuerzas Armadas; el ya clásico Entre Ares y Atenea. El debate sobre la Revolución en los Asuntos Militares (2008), de Guillem Colom Piella, que introdujo el debate sobre el papel de las «tecnologías de la información» en clave militar en España; y Hacia la última guerra. Teoría estratégica, aceleración tecnológica e hípercomplejidad (2026), de Christian D. Villanueva, una actualización divulgativa sobre los debates doctrinales ajustados a los últimos veinte años. A nuestro entender, ninguno de ellos es capaz de comprender las verdaderas lecciones que se pueden extraer de los conflictos recientes, especialmente de las dos últimas guerras convencionales –la del Nagorno Karabaj y, más importante todavía, la de Ucrania–, pero todas ellas son obras interesantes, especialmente porque demuestran cuál es la verdadera autopercepción que los teóricos de la guerra tienen sobre sus ejércitos.

Pero nuestro trabajo hoy es uno de submarinismo, y si seguimos sumergiéndonos en las profundidades del complejo militar-armamentístico encontraremos un nutrido ecosistema productivo e industrial que supone el verdadero músculo de la capacidad militar de la burguesía, un órgano «durmiente» capaz de dar oxígeno a todo el organismo y cuya extensión es mucho mayor de lo que uno pudiera pensar en primer lugar. Empecemos por su cara más visible: la industria del sector de defensa.

La superficie: la industria de defensa española

El aparato militar-policial que acabamos de describir superficialmente depende del flujo constante de toda una miríada de mercancías. Se suele hablar de la industria armamentística que, como su nombre indica, es la encargada de producir armamentos y equipamientos de uso explícitamente militar. Sin embargo, el término correcto para referirse al conglomerado industrial que nutre a las Fuerzas Armadas españolas y extranjeras es «industria de defensa», que abarca la producción y distribución de un listado de bienes cuya extensión depende del criterio del analista. Es indudable que los 120 millones de euros que el Ministerio de Defensa entregó a Rheinmetall Expal Munitions, filial de la alemana Rheinmetall, para renovar la munición del calibre 12,7 x 99 mm OTAN son parte de esta inversión en la industria de defensa7. También lo son los contratos con Israel Military Industries y Fiocchi Munizioni de febrero de 2025, por valor de 20.965.928 euros, con tal de fortalecer la provisión de cartuchería del calibre 5,56 mm OTAN8. Pero, ¿acaso no forman parte de la constelación de la defensa española los cerca de 400 millones de euros anuales que el Gobierno invierte en las cerca de 90.000 toneladas de comida para el personal militar?910 ¿Y los casi 8 millones de euros destinados para cubrir la ampliación inusitada de reclutas?11 Estas ramas productivas no suelen ser tenidas en cuenta en el sector de la industria de defensa, pero «un ejército marcha sobre su estómago», y la existencia de un tejido industrial fuerte, con una elevada concentración de mano de obra12 y preparado para suplir las necesidades logísticas de unas fuerzas armadas que, aunque descompensadas, no dejan de tener un tamaño considerable, es una parte fundamental de la capacidad militar del país.

Centrémonos, sin embargo, en lo que se entiende por industria de defensa «al uso». Uno de sus mayores representantes sería la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio (TEDAE). El TEDAE es un lobby sectorial integrado por las principales empresas de sus ramas representadas: Indra, Airbus Defence and Space en España, Navantia, ITP Aero, GMV, Sener, Rheinmetall Expal Munitions y, una que nos es de interés particular: Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), entre otras. El TEDAE tiene a bien recordar sus enormes contribuciones al circuito económico español con copiosos informes, pero también con infografías de lo más simples. Antes de entrar a analizar algunos de los datos que ofrecen sus informes diremos que, en conclusión, la industria de defensa española no es disimilar al resto del tejido industrial característico de nuestro Estado: manufactura altamente tecnificada, producción de bienes de producción, integración completa en el circuito productivo armamentístico y aeronaval europeo –y estadounidense– y relocalización paulatina y lenta de la producción menos desarrollada tecnológicamente. En este primer repaso dejaremos fuera dos de los casos: el de Indra y el de EM&E, que trataremos en dos apartados distintos.

El razonamiento político que describíamos en la introducción de este artículo lleva a pasar por alto la importancia económica y social del tejido industrial militar español. Ya hemos señalado que éste se corresponde con las tipologías industriales que caracterizan la producción «civil» –si bien esta línea es difusa, como veremos más adelante–, pero la producción militar del país es verdaderamente mastodóntica. Los dos sectores armamentísticos del TEDAE –dejamos de lado aquí la aeronáutica y la industria espacial civiles– constituyen el 7,1% del PIB industrial español, o el 0,8% del PIB total del país –por valor de 12.036 millones de euros– y, por lo general, España suele ocupar la novena o décima posición en el ranking mundial de exportación de armamentos –equivalente al 3% de las exportaciones–, en una posición similar a la de Israel y Corea del Sur. Desglosemos estos datos.

A falta de una clasificación oficial del volumen de mercancías concretas, el primer vistazo consistirá en el volumen monetario de la facturación y exportación de cada uno de los sectores del TEDAE expresado en millones de euros13:

Como se puede apreciar, el valor de los intercambios de la industria aeronáutica supera al resto de ramas combinadas. Esto no se debe tanto a la masificación de la producción o a la expulsión «cruda y absoluta» de mercancías al mercado –es decir, número de aviones producidos–, sino al enorme valor agregado de la producción del sector. Si atendemos al informe La industria de defensa en España. Informe 202414 encontraremos que el 80% de la producción recae en dos de las subsidiarias de Airbus –Airbus Defence and Space y Airbus Military–. Esto se repite en todos los grandes bloques productivos: en producción naval, Navantia acumula el 75% de los beneficios; en el subsector de producción de vehículos terrestres, General Dynamics European Landsystems se lleva el 25% de la cuota de mercado, seguida de cerca por las españolas Urovesa y Escribano, cada una con un 13%. En espacio y misiles dominan las españolas GMV y Sener, con un 57,4% y un 37% de la cuota de mercado, respectivamente. La fabricación artillera y de municiones es dominada por Rheinmetall Expal, filial española de Rheinmetall, con un 51,5% de la cuota de mercado, pero seguida por Nammo Palencia, con un 8,2% y Fábrica de Municiones Granada, con un 13,7%. Estas tres empresas formaban parte de la antigua constelación armamentística industrial puesta en marcha durante el franquismo. De la electrónica y los drones hablaremos más adelante.

¿En qué se destaca la producción militar española o, lo que es lo mismo, qué se produce aquí? El grueso de la producción se concentra en los materiales ópticos y de precisión, helicópteros de transporte, buques –corbetas y cañoneras– y submarinos, munición de artillería y cartuchos de infantería, vehículos blindados terrestres –que no tanques–, sistemas ópticos, de telemetría y de fijado remoto, piezas aeronáuticas y satelitales –motores, sistemas de guiado y de aterrizaje, etc.– y, en menor medida, sistemas de guerra electrónica, componentes para drones y misiles de largo alcance. Desde la fallida de CETME, España ya no produce fusiles ni armamento de infantería a gran escala –aunque Bergara Rifles, parte del grupo Dikar, también español, produce una cantidad significativa de armas de precisión y de fusiles de cerrojo–, como tampoco blindados pesados.

Antes de extraer conclusiones definitivas es imprescindible ver el destino de las ventas de la industria armamentística y la composición nacional del capital de esta. Ya hemos señalado que las Fuerzas Armadas sufren una carestía de material, así que no creemos sorprender a nadie al afirmar que el grueso de la producción armamentística está dirigida a la exportación a terceros países. Lo interesante aquí es atender a cuatro indicadores distintos: la proporción y origen de la inversión extranjera, el destino de las exportaciones, el tamaño de las empresas que componen el sector y sus respectivas cuotas de mercado y, finalmente, la composición de la mano de obra. De nuevo, y nos volvemos a avanzar, no hay nada en la industria armamentística que la diferencie sensiblemente del resto de ramas de la industria española, sino que, como máximo, expresa sus tendencias de forma exacerbada. Empecemos con la inversión extranjera. Ignoraremos aquí las importaciones del sector de defensa, que alimentan la industria con la materia prima y las mercancías necesarias para iniciar los procesos productivos que se realizan en el país. Lo primero que llama la atención es que, pese a la aplastante mayoría de capital invertido es de origen nacional, el 12,6% del mismo, de origen extranjero, capitaliza el 59,9% de las ganancias de las ventas.

Como se puede observar, una minoría de empresas de capital extranjero –grandes filiales de multinacionales con ventas masivas, pero con un capital social registrado en España relativamente pequeño– genera casi el doble de facturación por cada euro de invertido que las empresas de capital nacional, que son mayoría en número y en capital, pero, en conjunto, más pequeñas y menos volcadas a la exportación. La mayoría de estas empresas nacionales, como veremos en unas líneas, se dedican a realizar procesos auxiliares en el gran circuito armamentístico, y muchas de ellas ni siquiera se dedican directamente a la elaboración de armas. Lo que tenemos, pues, es que hay un puñado de grandes conglomerados industriales que se dedican a la producción armamentística, como Boeing, Airbus y General Dynamics, y que aprovechan el tejido industrial español y su especialización en industria pesada y altamente tecnificada para localizar buena parte de su producción. Mención aparte merecen los programas de producción conjuntos, sea mediante empresas privadas o consorcios, en los que España participa activamente.

Esta inversión cobra más sentido cuando atendemos al destino y volumen de las exportaciones de la industria de defensa, que el informe separa en exportaciones «en general» –es decir, el valor de las exportaciones incluyendo programas armamentísticos conjuntos– y las exportaciones directas –ventas de armamento en sí mismas–. Si comparamos las exportaciones con el consumo interior, la tabla quedaría tal que así:

ConceptoM€% del total% sobre exportaciones
Ventas al Ministerio de Defensa3.03130,3 %
Exportaciones de defensa (total)6.96669,7 %100 %
de las cuales, programas internacionales4.45444,5 %63,9 %
de las cuales, exportaciones directas2.51225,1 %36,1 %
Total ventas de defensa9.997100 %

Fuente: Subdirección General de Estrategia Industrial de la Defensa (SDG ESIND), La industria de defensa en España. Informe 2024.

Y si desglosamos las exportaciones totales, es decir, ignorando la venta puntual de armamento a terceros países, la tabla quedaría del siguiente modo:

PaísM€% del total
Consorcios Internacionales2.10630,2 %
Francia72510,4 %
Alemania6859,8 %
Luxemburgo3655,2 %
Reino Unido3615,2 %
India3334,8 %
Arabia Saudí3214,6 %
Estados Unidos3204,6 %
Ucrania1422,0 %
Eslovaquia1412,0 %
Emiratos Árabes Unidos1291,8 %
Resto (otros 73 países)1.33819,2 %
Total exportaciones de defensa6.966100 %

Fuente: Subdirección General de Estrategia Industrial de la Defensa (SDG ESIND), La industria de defensa en España. Informe 2024, Figura 27.

Ahora que tenemos la panorámica completa podemos acabar de describir la industria armamentística nacional, al menos en lo que respecta al material militar «clásico». La industria de defensa española –como su industria en general– forma parte de un circuito integrado en el espacio OTAN. Una parte significativa de la inversión es extranjera, pero incluso los inversores nacionales destinan sus fondos a programas conjuntos con otras potencias europeas. Si bien es cierto que en España se producen piezas militares completas, destacándose Navantia y su producción de corbetas y submarinos, la industria española, a excepción de las salvas artilleras, produce los componentes concretos de una serie de materiales, destacándose su retroalimentación con la industria automovilística, los sistemas de guerra electrónica –que trataremos a continuación– y de guerra química –que trataremos más adelante todavía–.

Hablando en plata: España produce elementos complejos de piezas armamentísticas más elevadas –como, por ejemplo, ciertos componentes del motor del Eurofighter–, pero carece de la capacidad de producir armamento regular en masa. La mentalidad política de la burguesía española, que no tiene enemigos cercanos, su integración subsidiaria en el circuito burgués europeo y la mentalidad pacifista imperante entre la población, en conjunción con la ausencia de grandes grupos empresariales interesados en invertir en la industria armamentística –en parte por la implantación de las grandes corporaciones multinacionales en este nicho de mercado– impiden que el Gobierno realice una apuesta decisiva por la ampliación de la industria bélica que, sin embargo, no deja de ser significativa. Como contrapartida, las Fuerzas Armadas se nutren de material militar extranjero, principalmente alemán, estadounidense e inglés, para suplir sus necesidades.

Esto, claro, presenta serias desventajas tanto para el alto mando como para los peces gordos de la industria armamentística nacional. Tomemos el caso del Eurofighter de quinta generación, en el diseño del que España participaba mediante Indra y la filial española de Airbus. El desarrollo del anterior modelo, el Eurofighter Typhoon, fue un estandarte de la cooperación europea y de la preponderancia del eje francoalemán. Pero los desacuerdos entre Airbus –recordemos, empresa alemana– y la francesa Dassault han llevado a la cancelación del proyecto de 100.000 millones de euros15. Esto está obligando a España a buscar alternativas al programa, entre las que se baraja la entrada conjunta con Alemania al programa GCAP –conformado por el Reino Unido, Italia y Japón– para la creación de un caza de sexta generación16. Con todo esto, las Fuerzas Armadas carecen de un caza de quinta generación con capacidad de despegue vertical, cosa que convierte al principal buque de la Armada, el Juan Carlos I, en un portahelicópteros glorificado y carente de armamento real. El resultado, muy posiblemente, es que en el corto plazo España se verá obligada a adquirir el F-35B Lightning II.

Como habréis podido comprobar, la complejidad del circuito militar en España no es más que la superficie de un circuito industrial extremadamente complejo. Este paradigma productivo, extremadamente lucrativo para la burguesía armamentística y profundamente útil en las guerras neocoloniales, ha quedado pulverizado en los campos ucranianos y en los cielos iraníes, pero la maquinaria bélica occidental se ha convertido en un monstruo con vida propia que no quiere adaptarse a los tiempos modernos.  

Es posible que tras estas líneas los camaradas se hayan visto abrumados por la cantidad de cifras, códigos, modelos armamentísticos y empresas. Esto es perfectamente normal, puesto que la producción capitalista moderna es críptica y enrevesada como ella sola. En lo fundamental, lo realmente relevante es que la industria de guerra de España es tan compleja como ineficaz, solamente capaz de producir elementos y piezas que requieren de una inversión intensiva tanto en mano de obra como en tecnología, pero que carece de la capacidad de producción en masa. Más adelante, en el último apartado, veremos que el complejo militar español tiene la capacidad de reconvertir buena parte de su producción aprovechando la ingente masa de asalariados a la que emplea. Pero queremos centrarnos ahora en una empresa que ejemplifica a la perfección el futuro de la industria armamentística desarrollada y que, a diferencia de todas cuantos hemos citado, apuesta por un modelo industrialista, capaz de combinar la robotización de buena parte de sus procesos con la incorporación de gran cantidad de mano de obra en otros tantos.

Escribano

Escribano Mechanical & Engineering, o EM&E, empezó sus andadas como un pequeño taller mecanizado familiar en 1989. En 2011, año de máximo apogeo de la faceta industrial de la crisis de 2008, la fábrica de Escribano cesó su producción de tornos industriales e inició sus andadas como fábrica armamentística. Este resumen ilustra muy bien sobre dos factores en los que ahondaremos más adelante y que ya hemos mencionado alguna vez en este artículo: el primero, la relativa facilidad de reconversión de la industria pesada, y el segundo, el ascenso meteórico de muchos de los protagonistas de la producción bélica a razón de la caída de la pequeña producción industrial.

Los orígenes productivos y familiares de Escribano explican la apuesta de la empresa por este modelo productivo concreto. A pesar de su crecimiento –se estima que la empresa podría estar valorada entorno a los 3.000 millones de euros– la familia Escribano, concretamente los hermanos Ángel y Javier, han logrado retener el control de la empresa. Ambos son copropietarios, con un 50% de la posesión del negocio cada uno, y mientras que Ángel Escribano es presidente ejecutivo de la empresa –además de presidente de Indra desde enero de 2025–, Javier Escribano es el presidente del consejo de la empresa. Vemos que «todo ha quedado en casa», y ambos hermanos se jactan precisamente de trasladar el modelo industrial pre-2008 a los tiempos modernos, aquel basado en el empleo industrial escasamente tecnificado y en masa. Claro que ellos lo edulcoran de distintos modos. Por ejemplo, en una entrevista para El Español, Javier Escribano decía que:

Ángel (Escribano) y yo somos personas que venimos del mundo de la industria pequeña (…), de unas condiciones muy humildes y queremos, por supuesto, crear una compañía nacional de defensa, pero que las pymes y que toda la gente de la cadena de valor que está en el sector se capacite, progrese y salga adelante. El mandato que hay en el aumento de los presupuestos (militares) no se trata de crear empresas ‘elefantiásicas’ solamente, sino crear empleo de calidad y crear cohesión territorial.17

Mientras que, en una entrevista para El Debate, su hermano Ángel señalaba que18:

Escribano cuenta que se levanta todos los días a las 5 de la mañana para ir a trabajar y sale de la oficina a las diez de la noche. Estudió FP, como su hermano. El 60 % de los empleados de Escribano estudiaron Formación Profesional, y la mayoría proviene del Corredor del Henares.

Según el portal Glassdoor19, la percepción salarial de los empleados de EM&E es mediocre. No es para menos: los salarios oscilan entre los 28.000 y los 31.000 euros brutos anuales, un salario estándar tirando a la baja para mano de obra industrial con titulación en FP –como mínimo–. No hay sorpresa en que en su «traducción» de la pequeña manufactura precrisis a los tiempos modernos no se incluyan los salarios altos. Al fin y al cabo, el EBITDA del 40% y los pingües beneficios no se mantienen por sí solos.

Sin embargo, lo que es realmente interesante de Escribano es su interés particular por producir armamentos «en masa», con una cinta flexible y fácilmente adaptable a la producción de nuevos productos. Por el momento, la empresa se especializa en la producción de torretas y plataformas de armamento para vehículos blindados, combinando la producción cruda con la incorporación de materiales ópticos, electrónicos y de precisión que exige la doctrina militar europea moderna. A lo largo de los últimos quince años ya han adaptado su cadena para producir, además de las ya mencionadas torretas, sistemas antidrón, municiones guiadas de precisión y componentes diversos para el VCR 8×8 Dragón, el flamante vehículo de combate para infantería producido por el consorcio español TESS.

La gran flexibilidad y el output productivo de esta empresa se explican por la forma en la que se arregla la producción en la planta: dejando de lado la gerencia y las oficinas de diseño, que emplean alrededor de trescientos empleados, la producción se realiza en cuatro fases: el mecanizado de precisión, el ensamblaje, la integración de sistemas ópticos y electrónicos y la fase de pruebas. Es decir, EM&E controla la totalidad de la producción de las mercancías que fabrica. El proceso de mecanizado –es decir, la creación directa de piezas– está completamente automatizado gracias a trescientas máquinas de control numérico entre las que se cuentan tornos e impresoras 3D que funcionan sin cesar. En el proceso de ensamblaje de las piezas, de integración de los sistemas avanzados y el control de calidad, sin embargo, predomina el uso de mano de obra semicualificada. Esta combinación resulta ligeramente ineficiente en su polo «humano», pero permite contraer, expandir o modificar totalmente la producción dada la adaptabilidad de los empleados y la polivalencia de la maquinaria automática20.

Este modelo industrialista recuerda muchísimo a los modelos de producción armamentística chinos e iraníes, capaces de expulsar al mercado una enorme cantidad de piezas de calidad relativamente alta. No sería de extrañar que la maquinaria bélica occidental trate de replicar este modelo una vez estalle un conflicto a gran escala, si bien no deja de ser cierto que la industria armamentística de nuestro polo imperial se resiste a la eficiencia. Esto, lejos de deberse a la inoperancia o a la ausencia de capacidad para adaptarse al rearme que la burguesía necesita, se debe a que los propietarios de estas mismas empresas no dejan de ser partes importantísimas de la burguesía, con intereses y agenda propios. La producción de armamento altísimamente tecnificado que prima la supervivencia del operario y la superioridad tecnológica aplastante ha sido una necesidad del tipo de despliegue militar que ha caracterizado a la OTAN desde la caída de la Unión Soviética. Esta necesidad, entroncada en la mentalidad de las sociedades de consumo y de las invasiones «humanitarias», acabó redundando en el incremento estratosférico del beneficio de las grandes empresas de armamento. Pero el fetichismo tecnológico y la maquinaria ultratecnificada capaz de imponerse a milicias pobremente equipadas y entrenadas han encontrado su trágico final en los campos ucranianos y en el estrecho de Ormuz, fruto no solo de la agudización del conflicto entre potencias capitalistas, sino también de la introducción de nuevas tecnologías que han servido para nivelar la disparidad económica y militar entre los actores en liza. Esto nos obliga a descender un peldaño más en nuestro iceberg del horror.

Las profundidades: dronística y misilería

Con tal de entender el pujante sector de la guerra «moderna» y explicar las capacidades y papel que la burguesía española juega en el circuito internacional de estas ramas de la producción, hemos de entender una serie de nociones básicas sobre el campo de batalla moderno, cosa que se hace más necesaria dada la imagen distorsionada que el público general suele tener sobre su funcionamiento gracias a los dos grandes medios propagandísticos modernos: el cine y los videojuegos.

En nuestro artículo Guerra de Masas21 resumimos de forma simplificada la evolución del papel de la infantería en el campo de batalla. En él decíamos que:

(…) el desarrollo de las fuerzas tecnológico-militares brindan a la pequeña unidad de una potencia de fuego jamás antes vista. Un pelotón de unos diez hombres está provisto hoy de lanzacohetes, ametralladoras y rifles de tirador. Un tanque de 10 millones de dólares puede sucumbir al impacto de un proyectil cuyo coste de mercado roza los 4.000. La guerra en Ucrania demuestra que, tal y como ocurría hace ochenta años, los avances no dependen de la velocidad del blindado, sino de la acumulación masiva de salvas de artillería sucedidas por el avance de la infantería. Ella es el centro de masa y de gravedad, la base desde la que debe erigirse cualquier doctrina militar.

A la potencia de fuego y el abaratamiento de los materiales pesados habría que sumarles otros dos elementos, los protagonistas de este segmento: los drones y los servicios de inteligencia modernos a los que podríamos sumar un tercer elemento: la misilería contemporánea. Esta nueva tríada es tan fastidiosa como relevante porque, lejos de anular a la infantería, incrementa enormemente su importancia en un momento en el que buena parte de las sociedades del globo no está dispuesta a asumir el coste político del soldado caído. Este choque contradictorio, fruto del desarrollo de las fuerzas destructivas capitalistas, es uno de los retos principales a los que se enfrentan los Estados Mayores de todo el globo, siendo también un factor determinante a la hora de explicar el razonamiento que se esconde detrás de algunas decisiones estratégicas que, vistas en perspectiva, resultan dudosas, como mínimo. Estamos convencidos de que el arranque de la intervención de Rusia en Ucrania, planteada inicialmente como una operación quirúrgica desarrollada por un núcleo de unidades de élite, no responde solamente a la mentalidad de Putin y su camarilla, provenientes del KGB, sino al intento de reducir al mínimo el coste político y humano de la invasión; tanto lo mismo podemos decir de la guerra de salvas que Estados Unidos e Israel llevan librando contra Irán desde marzo, cuyo objetivo parecía ser doblegar al país mediante el bombardeo continuado –estrategia que no ha dado ningún resultado–.

Obviando estos problemas doctrinales generales, para entender el papel de la industria de defensa española en este nuevo campo hemos de comprender en qué consisten exactamente la dronística, la misilería de largo alcance y la «nueva guerra por la información» –a la que reservaremos un apartado separado por su omnipresencia incluso en la esfera civil– en su sentido puramente «técnico», y no estratégico.

Siendo muy breves, lo primero que deberíamos señalar es que este nuevo tipo de arma solo puede existir gracias al desarrollo de las tecnologías de la información, puesto que su función principal es «alargar» la distancia a la que se produce el combate. Creemos que los misiles estratégicos, con mayor alcance y precisión, no merecen mucha más explicación. Los drones no encierran tampoco ningún misterio, dado que, en líneas generales, los podemos agrupar en «dos grandes tipos»: los baratos, que sirven tanto como munición guiada y merodeadora –es decir, artillería ligera de precisión– como para el reconocimiento; y los caros, que no son otra cosa que aviones no tripulados, útiles para el reconocimiento, la saturación de los cielos y los bombardeos quirúrgicos. Una de las grandes novedades de la dronística es que la adaptación de los aparatos civiles para su uso militar es sencilla y fácilmente realizable de forma «casera», como se ha podido ver en todos los conflictos recientes. Esto obliga a examinar la producción de drones civiles como producción potencialmente militar, emborronando todavía más la fina línea que separa ambas clasificaciones, pero también es indicativo de una novedad armamentística –también contradictoria– fruto del desarrollo militar del capitalismo tardío: por primera vez en la historia, el bando pobre puede contar con apoyo aéreo22. La información merece mención aparte.

Por las funciones que desarrollan, estos nuevos sistemas de armamento necesitan de placas informáticas modernas, sistemas ópticos avanzados, wifi, procesadores integrados, etc. Es decir, que su producción en masa depende de una industria altamente tecnificada y especializada en la manufactura de mercancías complejas. Así se señala en un informe de PricewaterhouseCoopers, una de las grandes auditorías del mundo, elaborado para el TEDAE:

Las industrias de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio requieren capacidades tecnológicas de alta complejidad no disponibles en todos los países. (…) Estas industrias impulsan y se nutren de una industria auxiliar avanzada, generando un ecosistema con productos de alta sofisticación tecnológica.23

Sea como sea, esta base industrial altamente tecnificada posibilita y nutre la producción de drones, que en España se da tanto completa como parcialmente. Alpha Unmaned Systems produce helicópteros no tripulados; Aertec DAS, del grupo Indra, drones tácticos de tipo Tarsis, Arquimea, drones kamikaze, ATyges produce RPAS de reconocimiento civil –fácilmente empleables para su uso militar–, AeroTools-UAV produce drones de uso militar y civil, Dronetools drones de tipo militar, Wake Enineering y SCR drones de reconocimiento. Todas estas empresas producen la totalidad del dron –sea en su circuito completo o en la casi totalidad de sus piezas, agregándole el ensamblaje– y su capital es de origen español total o mayoritariamente. A ellas debemos sumar la alianza de Indra y EDGE, propiedad del Estado emiratí, que esperan producir drones militares en su totalidad en los próximos años. A todas ellas se suman una retahíla de empresas que producen componentes concretos para la dronística, todas ellas con capital mayoritariamente español: UAV Navigation –del Grupo Oesía– y Embention producen autopilotos y sistemas GNC (guiado, navegación, control); Tecnobit –también del Grupo Oesía– y Das Photonics –filial alemana en España– producen cámaras, sensores infrarrojo y componentes fotónicos; Centum, Excem, Abiónica e Instalaza producen componentes concretos de lo más diversos, Sener y Wavenet producen enlaces de comunicaciones y estructuras, etc.

Este complejo sistema industrial reporta espléndidos beneficios a los inversores2425, es capaz de expulsar una cantidad inusitada de maquinaria bélica al mercado26 y, a su vez, la exigencia constante y multidireccional de nuevas tecnologías proporciona nuevos y jugosos contratos tanto en el sector civil como en el militar27.

El output productivo de la dronística española es más que respetable, especialmente si agregamos la producción de piezas, el ensamblaje y el software. Se trata, además, de un sector pujante que canibaliza los restos de la antigua industria automovilística y aprovecha los nodos logísticos manufactureros en descomposición para asentar sus nuevas plantas: tal es el caso de las plantas de Valladolid28, León29 o Torrejón de Ardoz30.

En lo que respecta a la producción de misiles, España no diseña ni fabrica autónomamente ningún misil de largo alcance, no en su totalidad. España es cliente, especialmente de la compra de armas estadounidenses, pero también realiza aportaciones parciales y/o de mantenimiento mediante la participación en programas de origen extranjero, especialmente alemanes y concretamente MBDA/Taurus Systems. España contribuye a la fabricación balística a través de una empresa principal que se encarga de coordinar las aportaciones nacionales: Sener. Ésta fabrica el Fin Actuation System –sistema de guiado– del misil aire-aire Meteor, es la principal productora del subsistema de control de aletas del Taurus KEPD 350 –con un alcance de 500 km– y colaboradora en la producción del IRIS-T. Por lo demás, la guerra de Irán no ha hecho más que acentuar las ansias de la burguesía española en la participación directa y paritaria de sistemas balísticos avanzados. En 2021 se creó un consorcio español de misiles llamado SMS (Sistemas de Misiles de España), integrado por Sener Aeroespacial, EM&E, GMV e Instalaza. Este consorcio lidera la parte española del programa europeo Hydef –acrónimo inglés de Interceptor Defensivo Hipersónico Europeo–, dotado con unos exiguos 100 millones de euros procedentes del Fondo Europeo de Defensa. En este proyecto colaboran también la alemana Diehl, encargada del liderazgo, Nammo, noruega, encargada de la propulsión; y Sonaca, belga, encargada de la construcción de las estructuras31.

Por si esto fuera poco, el Ministerio de Defensa está estudiando la implementación de un programa plurianual de 6.000 millones de euros para reforzar los silos de misiles nacionales32 mediante la adquisición de cuatro sistemas de misiles: los Taurus, los NSM, los IRIS-T SLM y el ya mencionado Hydef. Esta inversión, a la postre, redundaría en la ampliación de la producción de los subsistemas que España ya produce, y se estima que el 89% de la inversión quedará dentro de la industria de defensa española. Algo similar ocurre con la negociación de España con Raytheon y Lockheed Martin para ampliar su participación industrial en sus sistemas de misiles. Se prevé, en el marco de la compra de misiles PAC2 y PAC3, que Oesía fabrique cables electrónicos y arneses especializados para ambos modelos, mientras que Sener diseñará y certificará los actuadores del PAC3-MSE para clientes internacionales.

España no tiene un papel relevante en la producción de misiles de largo alcance. No deja de ser cierto que, hasta ahora, la lista de países con capacidad para producir misiles con un alcance de más de 5.000 kilómetros se reducía a Estados Unidos, Rusia, China, Corea del Norte, Reino Unido, Francia, Israel e India, con la lista creciendo a Irán, Pakistán, Arabia Saudí y Corea del Sur cuando hablamos de rangos de entre 1.000 y 3.000 kilómetros de alcance. Pero el club de los países que fabrican misiles de largo alcance, cuya utilidad y necesidad en un conflicto moderno –tanto para golpear objetivos estratégicos con precisión como para bloquear ataques del mismo tipo– es incontestable, tiene visos de ampliarse a lo largo de los próximos años, con candidatos como Polonia, Alemania, Suecia e Italia. España está rezagada y no parece especialmente interesada en producir unilateralmente este tipo de material, tal vez porque nuestra burguesía no está muy interesada en la participación directa en los conflictos en ultramar, o tal vez porque la parte más exaltada de la clase dominante española entiende que su «gran amenaza» se encuentra en el vecindario –nos referimos a Marruecos–33, y que precisamente por esta razón los sistemas de armas convencionales son más que suficientes.

Estas son las aportaciones industriales españolas a los nuevos sistemas de la carnicería burguesa: más que destacables en los drones que plagan los campos de batalla como enjambres de moscas buscando cadáveres, extremadamente secundaria en los duelos de misiles a larga distancia. Pero la mayor aportación patria a la industria de la guerra es mucho más siniestra, y para ello tendremos que sumergirnos un poco más, al último nivel del iceberg.

El abismo: la guerra de la información

El caso Epstein, el Mossad, la implicación de «las élites» en los escabrosos casos de pederastia, el control pasivo o activo de las masas y los tratos en la sombra son elementos integrales de la cultura de masas política actual. En los tiempos que corren, la teoría de la conspiración y la realidad se funden en una sola narrativa que, en función de a quién preguntemos, sirve a uno u otro propósito. Durante la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que sigue –o no– en curso, el nombre «Eje Epstein» y derivados para referirse a nuestro bloque imperialista ha sido usado a discreción, a veces para opacar la verdadera razón de ser de la guerra, a veces para surfear la ola mediática. El Mossad podría estar implicado en todos y cada uno de los desastres nacionales e internacionales, y aunque no ponemos en duda su eficacia e influencia a todas luces desproporcionadas si tomamos a Israel como un Estado netamente disociado de todo y todos –y no como un apéndice de Estados Unidos con agenda, agencia y capacidades propias–, lo que tenemos es que el Estado sionista es un chivo expiatorio magnífico para los cleptócratas de Washington y, en el caso español, una palanca de la política exterior que permite realizar movimientos nítidamente discursivos para mantener el control de la política interior34.

Todo ello, absolutamente todo, depende de las nuevas tecnologías de la información. No nos referimos tanto a los acuerdos secretos, a las siniestras actividades de los servicios de inteligencia o a los aberrantes vicios de la más alta de las burguesías, todos ellos elementos persistentes de una u otra forma en todas las sociedades de clases. No, a lo que hacemos alusión es a esta nueva guerra de la información, que destruye del todo la distinción entre la seguridad interna y externa, entre la guerra contra la propia población y la guerra contra el enemigo exterior, y que funde al criminal, al terrorista, al civil y al soldado enemigo en una sola masa informe. Si en nuestro artículo sobre la policía decíamos que35:

Ahora, y queremos introducir aquí una variable importantísima, en el ejercicio de sus funciones en el exterior; es decir, en su desempeño como fuerza de choque del colonialismo moderno, las fuerzas armadas cumplen con funciones policiales y realizan desarrollos técnico-represivos que luego son importados a la metrópolis. La barrera entre el ejercicio de la violencia militar y el ejercicio de la violencia policial existe, pero es permeable.

Las nuevas tecnologías de la información son el elemento que mejor se filtra en esa barrera permeable, dado que realizan ambas funciones simultáneamente y son la mejor expresión de que «bajo el capitalismo, toda la producción es producción bélica». Es posible que, de momento, esto esté resultando algo vaporoso, pero consideramos que un par de casos deberían ser más que suficientes para que entendáis a qué nos queremos referir. En nuestro artículo sobre la Inteligencia Artificial36 señalamos que, para entrenar a sus sistemas de IA, las empresas contratan grandes cantidades de mano de obra que deben etiquetar datos manualmente, y que, por ejemplo:

Jordania acoge a más de 1.3 millones de refugiados, generando una enorme base de trabajadores en busca de cualquier empleo, muchos de ellos potenciales trabajadores en tareas de etiquetaje de datos. La terrible ironía es que, en no pocas ocasiones, las mismas imágenes con las que trabajarán servirán para entrenar software de drones y otros sistemas de uso militar que acabarán siendo utilizados en los países de los que han tenido que huir.

Pero tenemos también otros casos más explícitos todavía. La misma red satelital y de telefonía que da cobertura a teléfonos ucranianos y rusos es usada para detectar y bombardear grandes concentraciones de soldados, delatados por estas mismas redes de telecomunicaciones que, a la postre, dan señal al dron que impactará contra la posición, alimentan los algoritmos de los Battlefield Management Systems (BMS), programas informáticos que aportan y calculan información táctica en tiempo real. Estos programas, igual que el control de los drones, están «gamificados», es decir, presentan interfaces y sistemas de control similares a videojuegos en aras de facilitar e incrementar la captación de nuevos reclutas. El Maven Smart System, de Palantir, el BMS más avanzado de cuantos se conocen, presenta una interfaz sobria, pero con una disposición de los menús y elementos interactivos casi idéntica a los videojuegos de estrategia de la empresa Paradox, y con unos controles equivalentes a los de la mayoría de los videojuegos de estrategia en tiempo real.

Este disparate no acaba aquí. Durante el duelo misilístico entre Estados Unidos e Israel contra Irán, la inteligencia iraní se sirvió de numerosos posts de usuarios en la red social X, que indicaron las coordenadas exactas de diversos elementos de las IDF en tiempo real mientras jaleaban a uno u otro bando como si se tratara de equipos de fútbol. Aunque se popularizó que la destrucción del SES Emek Ha’Ela –una estación satelital terrestre– se produjo precisamente de este modo, en este caso la inteligencia iraní obtuvo la información sobre su emplazamiento de forma convencional –es decir, mediante Google Maps–. Esto también funcionó a la inversa, con Israel empleando a su Unidad 8200 para hackear cámaras de tráfico o realizar análisis de densidad de datos para seleccionar sus blancos37. Además de la selección de blancos, de las maniobras propagandísticas meméticas y del ruido de fondo ocasionado por miles de grabaciones caseras que daban cuenta del intercambio balístico, la IA, las falsas banderas y demás chivos expiatorios han sido un tema recurrente a lo largo de este conflicto, como en el caso de la atrocidad de la escuela Minab, bombardeada por los Estados Unidos38.

La integración y el «desdoble» de la industria civil y militar no es una novedad en sí misma. Tampoco podemos decir que estos nuevos medios hayan revolucionado la esencia de la guerra, por más que estos sistemas incrementen la letalidad, la velocidad y la vulnerabilidad de la retaguardia –especialmente de los altos mandos– y obliguen a descentralizar organizadamente la estructura militar. Lo novedoso de todo este asunto se encuentra, por decirlo de algún modo, en la incorporación de las masas civiles al campo de batalla, por un lado, y al uso constante y pasivo de tecnología militar ya no en el control civil entendido a la política, sino en la mercadotecnia y la colocación de la producción capitalista. Es importante precisar que esta hecatombe estratégica no es realmente tal cosa, y que, en cualquier caso, estos nuevos sistemas de guerra de la información ponen de manifiesto las contradicciones sistémicas del capitalismo y brindan nuevas oportunidades estratégicas para los revolucionarios. Sin embargo, esto escapa el objeto de este artículo, y dudamos que un medio de las características de Kursant sea el espacio más idóneo para plantear un análisis en profundidad sobre estas cuestiones.

Con esta pequeña diatriba queríamos poner de manifiesto la importancia de las nuevas tecnologías de la información en la guerra moderna, sí, pero también orientar sobre las complicaciones que supone su análisis y encajonamiento en un texto de estas características. Siguiendo al pie de la letra las premisas que acabamos de sentar, y teniendo en cuenta la omnipresencia y creciente expansión de estos sistemas, bien podríamos decir que nuestro artículo sobre la IA no deja de ser una especie de ampliación de este mismo apartado. El conteo y análisis concreto en su sentido cuantitativo, de output productivo bruto, se complica por la opacidad de las fuentes de los capitalistas. Tanto Telefónica39 como Orange40 participan del esfuerzo de la guerra electrónica con divisiones especializadas, y ya hemos mencionado del Grupo Oesía mediante su filial Tecnobit41. Pero la novedad aquí no se encuentra tanto en que la producción civil pueda ser convertida en producción militar, ni siquiera en que una misma empresa produzca para ambos fines, sino en que la carrera tecnológica es, a la vez y de forma inmediata, tanto civil como militar.

En este sentido, la verdadera hidra no es otra que Indra Sistemas, empresa multinacional con sede en Madrid fundada en 1992 como resultado de la fusión de CESELSA (Compañía Española de Sistemas Aeronáuticos), especializada en la electrónica militar, los radares, la simulación aérea y el control de tráfico aéreo; y la empresa pública española Inisel (Empresa Nacional de Electrónica y Sistemas), fundada en 1985 por el Instituto Nacional de Industria como resultado de toda la industria electrónica de titularidad pública y privatizada en 1992. Para su nueva creación, la burguesía española escogió el nombre del rey de los dioses del panteón védico, «Indra», señor de los cielos, los rayos y las tormentas, el símbolo del control sobre las fuerzas naturales. Como suele ocurrir con las empresas tardocapitalistas, la rimbombancia del nombre entra en clara contradicción estética con los diseños sosos y el buenismo publicitario de una compañía a la que, por lo demás, el nombre le viene perfectamente. Indra es el núcleo irradiador y el agente consolidador de toda la industria de defensa española, algo así como el centro de la telaraña de la producción bélica. Si realizáis una lectura retroactiva podréis comprobar que su nombre aparece por doquier y en todos los apartados, sea como socio productivo de tal o cual empresa, como inversor de esta otra, o como facilitador de contratos con el extranjero.

Indra es un leviatán industrial y productivo en general. Con alrededor de 62.000 empleados directos –contando sus filiales–, es uno de los mayores empleadores del Estado y una empresa afianzada en el IBEX-35, posición asegurada por sus monstruosos beneficios42 43:

Facilitados por la inversión estatal, accionista mayoritario de la empresa –con un 28% de la inversión facilitada por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales–, los industrialistas vascos a través de SAPA Placencia –con un 7,94%–, y los fondos de inversión –Amber Capital posee un 7,24% del capital, Goldman Sachs entre un 7 y un 8%, T. Rowe Price un 5,01% y BlackRock un 3%44–.

Pero, ¿a qué se dedica Indra realmente? Pues, con sus 5.457 millones de euros de facturación en 2025 y una cartera de pedidos que supera ya los 20.000 millones, Indra participa simultáneamente en casi todas las capas del sistema: mando y control, guerra electrónica, ciberdefensa –vía IndraMind–, radares, simuladores y el espacio –tras la compra de Hispasat en diciembre de 2025–. Hasta la cancelación del programa FCAS, Indra era su principal coordinador industrial, y si España pasa a participar en el GCAP será, desde luego, la coordinadora española en este sistema. Indra también se encarga de coordinar el resto de las empresas de la industria de defensa, funcionando como una suerte de delegado estatal en los arreglos productivos. Gracias a sus contratos con el Ministerio de Interior, Indra es la encargada de procesar y publicar los votos de todas las elecciones que se celebran en el país. Es la desarrolladora original del SIVE (Sistema Integrado de Vigilancia Exterior), la red de cámaras, sensores, radares y sistemas informáticos con los que el Estado vigila sus fronteras y del que no dejan de alardear45. Indra también lidera el programa de vigilancia europea Perseus, coordinando la vigilancia marítima de los distintos países de la UE y Frontex, nuestro particular «ICE» privado.

Indra es, en suma, un poco de todo, nuestro Palantir nacional, el encargado patrio de perfeccionar las redes de vigilancia pasivas que detectan anomalías rutinarias, los ojos detrás de los satélites y la mano providencial que guía nuestros misiles de precisión. Indra es el infrarrojo que anticipa la bala, el teléfono pinchado y la optimización del software del Ministerio de Defensa. Cuando España compra un caza, Indra se encarga de poner a punto sus sistemas informáticos. Cuando Navantia entrega corbetas a Arabia Saudí, Indra instala el alma de la máquina. Cuando las bombas de racimo estallan sobre las cabezas de los yemeníes, Indra ha participado en el pacto de venta. ¿Quién cerró el trato para la compra de munición de lanzacohetes SILAM proveniente de Israel? Indra, a través de su presidente –el señor Ángel Escribano–46. Y cuando el Gobierno trató de romper sus lazos comerciales con los proveedores israelíes en su maniobra propagandística por el genocidio palestino, fue Indra la que corrió a sustituir la compra extranjera47.

Indra es la cúspide y el abismo de la industria de la guerra en España, la encarnación del acuerdo entre la burguesía nacional y el Estado, cuyo programa político pasa por el comercio de la muerte. No hay rey-dios en los cielos: solo hay algo mucho peor. Solo está Indra.

De vuelta a la superficie

Hemos culminado nuestro particular viaje a la oscuridad abisal, y volvemos a la superficie, a la luz del Sol. Ahora que ya poseemos un conocimiento más o menos concreto del papel de España en la industria armamentística global, es hora de «poner en práctica» estos conocimientos y de realizar propuestas políticas. Hay unos hechos que nos permiten empezar a encarar esta cuestión, en parte porque sintetizan la estrechez de miras con la que nos hemos estado cruzando estos últimos meses al discutir el asunto de la industria bélica con una cantidad nada desdeñable de revolucionarios de todo signo político, que apuestan por la desindustrialización militar como parte de sus propuestas de mínimos.

En la comarca del Bages, en Cataluña, hay una mina operada por la empresa ICL Iberia, filial española de ICL Group Ltd. (Israel Chemichals Limited). ICL Group, que en total emplea alrededor de 11.000 trabajadores repartidos por todo el globo, es el sexto productor mundial de potasa, controlando alrededor del 13% del mercado. La mina del Bages es la única en toda Europa occidental que produce potasa y sales sódicas. Estos minerales tienen usos muy diversos, pero ICL Iberia especifica que el 95% de la producción está destinada a la agricultura, mientras que el 5% restante está dirigida a la producción de productos de limpieza y otros usos industriales48. No existe información oficial que verifique que la producción de potasa en Cataluña esté destinada a la producción de fósforo blanco, munición incendiaria que las IDF han usado generosamente en su campaña de limpieza étnica en Palestina y el Líbano49, pero los activistas tienen razones más que de sobras para sospecharlo, dado que, entre 2008 y 2013, ICL –el grupo matriz– fue el único distribuidor de fósforo blanco al Ejército de los Estados Unidos, que lo empleó para producir munición de artillería de 155 milímetros para sus piezas M110 y M110A2. La extracción de potasa para la producción de fósforo blanco no ha cesado, sino que se ha reconvertido. Mediante sus explotaciones en el Mar Muerto y en la Palestina ocupada, y en estrecha relación con Monsato –propiedad del gigante farmacéutico Bayer–, ICL ha seguido produciendo fósforo blanco, utilizando a la armamentística estadounidense Pine Bluff Arsenal para refinar y revenderse el producto50 que acaba incendiando a la población civil de Palestina y el sur del Líbano. Ni siquiera estamos hablando aquí de los productos y fertilizantes carcinógenos producidos mediante la colaboración de ambas empresas51 ni de la destrucción ambiental que produce su modelo de minería52.

Sea como sea, esta empresa emplea a 800 trabajadores según las fuentes más recientes53 como resultado del Plan Phoenix, mediante el que incrementaron la productividad en la mina de Cabanasses, en el municipio de Súria, y clausuraron sus instalaciones en Vilafruns. En estas comarcas, ICL es el principal empleador.Para sorpresa de nadie, la actividad minera en estas comarcas dista mucho de ser «ideal». Tenemos, por un lado, las condiciones laborales de los mineros. En los últimos años, la empresa ha incrementado el uso de subcontratas, cuyos trabajadores tienden a mostrar una mayor docilidad por el miedo a la pérdida del empleo54 y están dispuestos a aceptar sueldos hasta un 40% más bajos que los de los trabajadores fijos –que rondan los 4.000 euros mensuales–55. Las condiciones de seguridad distan mucho de ser las deseables, como demuestra la muerte de tres trabajadores de una subcontrata en el año 202056, y recursos humanos, parece, prioriza la contratación de individuos ahogados en deudas o que se encuentran en una situación económica delicada con el fin de reducir enormemente la conflictividad laboral mediante el chantaje57. ICL Iberia tampoco se responsabiliza de los residuos salinos de la mina, entre los que destaca la montaña artificial de El Cogulló, de 48 millones de toneladas. Aunque la empresa promete retirarla para el año 2050, la salinización de las aguas, el uso desenfrenado de agua que en principio debería ser utilizada para limpiar la montaña, el uso de químicos tóxicos para desalinizar las aguas de la zona y un sinfín de triquiñuelas de todo tipo son algunas de las lindezas que caracterizan la actividad productiva de esta empresa58.

Por estas razones, entre el 17 y el 19 de abril de 2026, de forma tan naif como bienintencionada, Revoltes de la Terra59, una plataforma activista de matriz ecologista realizó una serie de cortes de carretera y de vías férreas a la par que desmontó algunos de los tramos de las vías de tren que transportan la potasa desde la mina de Súria hasta el puerto de Barcelona, cosa que alcanzó un irrisorio coste total de 14.000 euros y cortes puntuales en el suministro de fibra óptica de la zona. A la postre, y además de la acampada y diversas actividades «lúdicas», también ocuparon una de las montañas de residuos salinos ubicada en El Cogulló. Como resultado fueron detenidos tres activistas –acusados de desórdenes públicos, daños y pertenencia a una organización criminal–, la Generalitat reparó los desperfectos el mismo día 20 de abril, y la potasa siguió fluyendo60. Nosotros, desde Kursant, estamos más que acostumbrados a las acusaciones desproporcionadas con fines ejemplarizantes, y dudamos que aquello de pertenencia a organización criminal acabe prosperando. En cualquiera de los casos, nos solidarizamos –signifique lo que signifique esta solidaridad de papel– con los acusados, y esperamos que el trámite del juicio les resulte tan llevadero como les sea posible.

Ahora bien, la acción demuestra sus estrechos límites de planteamiento tan pronto como uno presta algo de atención. Reconoceremos que optar por el bloqueo de los nodos logísticos de la potasa es un acierto o, como mínimo, tiene la intención de ir un paso más allá de las performances celebradas en las grandes urbes, cuya utilidad mediática es más bien nula. Y si bien toda esta acción ha acabado siendo también una acción mediática, entendemos que su planteamiento es una superación –por más que insuficiente– del paradigma activista que tiene prisionera a toda la izquierda, parlamentaria y extraparlamentaria, de este país. Concedemos también la cierta pericia logística que supone desplazar a mil personas para acometer una acción de estas características. Sin embargo, había dos formas de plantear esta acción.

Está, por un lado, el enfoque de Revoltes de la Terra, con los activistas de todas las organizaciones implicadas, que hemos descrito hace unas líneas. Esta línea de trabajo no excluía lo que para nosotros debería ser el elemento central de toda la acción, los mineros, puesto que la CGT llevó a cabo algunos intentos para movilizarlos. Sin embargo, en unas condiciones laborales como las que hemos descrito anteriormente, el trabajo organizativo debería haber sido mucho más intenso y prolongado para que hubiera podido dar sus frutos, y eso contando con que aquí todavía estamos comprando el planteamiento de Revoltes de la Terra. Pero, a nuestro entender, el núcleo de la acción debería haber sido la organización de los mineros, priorizando el encuadramiento de los trabajadores subcontratados. Esto no implica ni necesaria ni exclusivamente la organización en un sentido «económico», es decir, limitarse a la reivindicación de mejoras en las condiciones laborales. No, es posible, tal y como se puede comprobar en el documental «Sal a la ferida», de El Salto Diario61, que la elevación organizativa de los obreros pudiera haber pasado por los problemas ecológicos y los fines armamentísticos de su empresa matriz. El resultado de esta actividad, que de forma subsidiaria podría –e incluso debería– ir acompañada por la acción desarrollada por Revoltes, pero solo como colofón de la movilización de los mineros, habría sido triple. Por un lado, un trabajo sindical profundo y extensivo habría contribuido a la reorganización de toda la plantilla –incluyendo la de los obreros subcontratados–, incrementando su conflictividad y estrechando los vínculos de los activistas con una masa de obreros organizados. Por el otro, una huelga contundente acompañada por acciones de sabotaje que hubiera contado con un apoyo local masivo –las familias de los trabajadores, sin ir más lejos– podría haber tenido resultados reales, tanto en un sentido ecológico como laboral. Y, finalmente, y lo que es más importante para nosotros, una acción de estas características, bien desarrollada, aunque hubiera fracasado en sus objetivos inmediatos, les habría enseñado a los trabajadores la utilidad del arma de la organización, permitiendo que un puñado de ellos, los más avanzados, mediante la actividad consciente y pormenorizada, hubieran constituido un pequeño círculo en contacto estrecho con los activistas. Este planteamiento presupone dejar de lado la inmediatez y volcar una enorme cantidad de trabajo, tiempo y recursos en la organización de los trabajadores, relegando la acción de sabotaje a un estadio final y retrasando su realización.

Sabemos que nuestro planteamiento es una entelequia, porque Revoltes de la Terra no es una organización comunista y por su misma constitución no podría –ni querría– abordar el asunto de este modo. Es notable también el mejunje interclasista de elementos implicados en las protestas, destacándose los campesinos –recordemos, pequeñoburgueses agrícolas–, parte de los cuales están enzarzados en un toma y daca de acusaciones cruzadas con los mineros, tal y como se aprecia en el documental[2]

Este caso ejemplifica a la perfección el problema central cuando se aborda este tema –como ocurre con tantos otros–: el reformismo implícito, por más que radicalizado, que subyace a la actividad política. El capitalismo es un sistema irreformable, y el cierre de ICL Iberia, Navantia, Indra o cualquiera de las empresas que hemos inventariado no supondría el fin de la producción militar, sino el reemplazo de una empresa concreta por otra muy distinta, sea nacional o extranjera. Sin embargo, el grueso de la actividad política en este país se basa en esto mismo: en remover conciencias para solucionar un problema «urgente» de forma inmediata con la vaga esperanza de que esta pequeña reforma y, de forma secundaria, su consecución, acaben por engrosar las filas de la revolución. La realidad es que, en el caso que nos ocupa, no es de especial relevancia que ICL siga sus actividades en Cataluña o no. Si desplaza su producción a otro lugar, el impacto ambiental seguirá siendo exactamente el mismo, las aguas salinizadas serán las de otro río, aparecerá otra montaña salina, los fertilizantes que produzca seguirán siendo carcinógenos y el fósforo blanco seguirá rociando las tierras ocupadas por Israel. La única diferencia será que los mineros acabarán desempleados, y que nosotros perderemos la capacidad de incidir en su organización.

Nuestra apuesta parte de un paradigma inverso: el objetivo es organizar, y para organizar hay que luchar por un objetivo concreto y alcanzable, extremadamente variable en función del contexto y la coyuntura. Sin embargo, el objetivo concreto, digamos minimalista, no es realmente relevante. Lo relevante es que después del combate reste organización, por mínima que sea, allí donde antes no la había. Esta es nuestra aproximación, la que entendemos correcta, a la industria de la muerte. No se trata de detenerla ni de clausurarla. Por el momento nada de ello está en nuestras manos. Se trata de organizar a los trabajadores que allí se emplean, de tener la capacidad de convocar grandes huelgas y, por encima de todo lo demás, que cuando llegue nuestra hora estas mismas factorías se encarguen de pertrechar a los ejércitos revolucionarios. Porque lo que realmente se encuentra en todas y cada una de las capas del iceberg, desde la superficie hasta la profundidad abisal, es la miríada de obreros que, aunque hoy sirve a la burguesía mañana deberá apropiarse de las armas que produce para ella y ponerlas en su contra. Hoy en día, esta masa de trabajadores cuenta con los siguientes efectivos62:

Sector TEDAEEmpleo directo % sobre el total
Aeronáutica civil25.12633.4%
Aeronáutica de Defensa24.71632.8%
Defensa terrestre8.55311.4%
Defensa naval8.12110.8%
Seguridad1.1281.5%
Espacio Defensa6720.9%
Espacio civil6.9649.3%
Total TEDAE75.281100%

Este debe ser nuestro futuro ejército. Aunque no será fácil, debemos ganárnoslo pronto. Solo así podremos declararle la guerra a la guerra y empezar a vencer.


  1. Disponible en: https://revolucion-prt.es/analisis-sobre-el-avance-del-fascismo-y-la-ofensiva-reaccionaria/ ↩︎
  2. A propósito de esta cuestión, la tratamos extensivamente en este artículo: «La deuda más allá del estrecho», https://kursant.website/la-deuda-mas-alla-del-estrecho/ ↩︎
  3. «La caída de Maduro abre una ventana a Repsol: busca el aval de EEUU para cobrar una deuda de 2.480 millones con petróleo» elEconomista, 7 de enero de 2026, https://www.eleconomista.es/energia/noticias/13716177/01/26/la-caida-de-maduro-abre-una-ventana-a-repsol-busca-el-aval-de-eeuu-para-cobrar-una-deuda-de-2480-millones-con-petroleo.html ↩︎
  4. «De plomo las calaveras», disponible en: https://kursant.website/de-plomo-las-calaveras/ ↩︎
  5. Aunque en términos absolutos han aumentado casi todas las tipologías delictivas en todas las agrupaciones por nacionalidad, el incremento en aquellas que implican violencia física directa es, por lo general, relativamente marginal –o incluso un decrecimiento, como en el caso de los robos con violencia– y muestra un crecimiento proporcional al incremento poblacional en los diez años disponibles. Sin embargo, las tipologías delictivas directamente asociables a la pobreza, como los hurtos, aumentan astronómicamente. Trataremos esta cuestión en futuros artículos, pero podéis consultar los datos del Instituto Nacional de Estadística: Instituto Nacional de Estadística, «Delitos según nacionalidad. Anual. Estadística de Condenados: Adultos (tabla 26014),» INEbase, acceso el 28 de abril de 2026, https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=26014; Instituto Nacional de Estadística, «Delitos según tipo. Anual. Nacional. Estadística de Condenados: Adultos (tabla 25997),» INEbase, acceso el 28 de abril de 2026, https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=25997 ↩︎
  6. Aunque la Guardia Civil es un cuerpo paramilitar, el reciente escándalo –a la fecha de redacción de este artículo– entre el teniente general Luis del Castillo y el general Fernando Mora da buena cuenta de lo que señalamos aquí. «La Guardia Civil, en el ojo del huracán: un general acusa a sus jefes de ordenarle boicotear a Ayuso,» Periodista Digital, 16 de julio de 2026, https://www.periodistadigital.com/periodismo/periodismo-online/20260716/guardia-civil-ojo-huracan-general-acusa-jefes-ordenarle-boicotear-ayuso-noticia-689405229823/. ↩︎
  7. Europa Press, «El Gobierno destina casi 120 millones en munición para las Fuerzas Armadas», Europa Press, 7 de octubre de 2025, https://www.europapress.es/seguridad-y-defensa/noticia-gobierno-destina-casi-120-millones-municion-fuerzas-armadas-20251007191917.html ↩︎
  8. Ministerio de Defensa (España), «Acuerdo marco de adquisición centralizada de munición de cartuchería calibre 5,56×45 mm en el ámbito del Ministerio de Defensa mediante procedimiento abierto», Portal de la Transparencia, última actualización 14 de febrero de 2025, https://www.transparencia.gob.es/servicios-buscador/contenido/contratolicitacion.htm?id=Licitacion_56e756362310a68b513e47b787b9802395d8daac ↩︎
  9. Servimedia, «Defensa destina a la alimentación de los militares 8,8 euros por persona y día», Servimedia, 10 de febrero de 2026, https://www.servimedia.es/noticias/defensa-destina-alimentacion-militares-8-8-euros-persona-dia/1412715691 ↩︎
  10. L. A. Arcarazo García, «La alimentación del Ejército de Tierra en operaciones: la ración individual de combate», Sanidad Militar 70, no. 4 (2014): 293–306, https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1887-85712014000400010&script=sci_arttext. ↩︎
  11. «El Gobierno gasta 7 millones en equipos básicos, de combate y uniformes de trabajo para las Fuerzas Armadas», Infobae, 27 de abril de 2026, https://www.infobae.com/espana/agencias/2024/12/17/el-gobierno-gasta-7-millones-en-equipos-basicos-de-combate-y-uniformes-de-trabajo-para-las-ffaa/ ↩︎
  12. Por señalar un único ejemplo, Rheinmetall Expal Munitions concentra a 282 trabajadores en su planta de Trubia, unos 180 en la factoría de Albacete, y no menos de 100 en sus plantas de Javalí Viejo, Burgos, Navalmoral y El Gordo, dejando un total de alrededor de 1.000 asalariados en sus plantas principales y produciendo cerca de 19.000 toneladas de munición artillera anuales –y aquí no estamos teniendo en cuenta la munición de fusilería–. A propósito de estos datos, véase: «Arranca el ambicioso plan de la fábrica de la guerra europea y pide nueva nave en España para llenar hasta los topes los almacenes de munición», HuffPost, 30 de abril de 2025, https://www.huffingtonpost.es/global/arranca-ambicioso-plan-fabrica-guerra-europea-pide-nueva-nave-espana-llenar-topes-almacenes-municion.html ;
    «Una deflagración en una fábrica de explosivos deja seis heridos en Murcia», El País, 30 de enero de 2025, https://elpais.com/espana/2025-01-30/una-deflagracion-en-una-fabrica-de-explosivos-deja-seis-heridos-en-murcia.html ;
    Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, «Complejo industrial: Rheinmetall Expal Munitions (Trubia)», PRTR España, acceso el 28 de abril de 2026, https://prtr-es.miteco.gob.es/Informes/fichacomplejo.aspx?Id_Complejo=9053 ;
    «Rheinmetall Expal Munitions ampliará su planta de Albacete para duplicar su capacidad de producción», InfoDefensa, 28 de abril de 2025, https://www.infodefensa.com/texto-diario/mostrar/5270064/rheinmetall-expal-munitions-ampliara-planta-albacete-duplicar-capacidad-produccion ↩︎
  13. PricewaterhouseCoopers Asesores de Negocios, Impacto económico y social de la Industria de Defensa y Seguridad (2024), informe elaborado para la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio (Madrid: TEDAE, 2025), https://tedae.org/wp-content/uploads/2025/11/Resumen-ejecutivo-Infografia-Defensa-y-Seguridad-Informe-TEDAE_03102025.pdf ↩︎
  14. Ministerio de Defensa, Dirección General de Estrategia e Innovación de la Industria de Defensa (DIGEID), La industria de defensa en España. Informe 2024 (Madrid: Ministerio de Defensa, 2025), https://tecnologiaeinnovacion.defensa.gob.es/-/la-industria-de-defensa-en-espa%C3%B1a.-informe-2024 ↩︎
  15. Julio De Manuel Écija, «España se enfrenta a una encrucijada con la cancelación del caza europeo y las Fuerzas Armadas tienen pocas opciones viables en el corto plazo,» elEconomista, 9 de junio de 2026, https://www.eleconomista.es/industria/noticias/13960442/06/26/las-alternativas-que-se-le-abren-a-espana-con-la-cancelacion-del-caza-europeo-de-aliarse-con-suecia-hasta-participar-en-el-gcap.html. ↩︎
  16. Ginés Soriano, «Aliarse con Suecia o Turquía, unirse al GCAP o comprar F-47 a EEUU: las vías hacia un caza de sexta generación tras la cancelación del FCAS,» Infodefensa, 9 de junio de 2026, https://www.infodefensa.com/texto-diario/mostrar/5912081/aliarse-suecia-turquia-unirse-gcap-comprar-f-47-eeuu-vias-hacia-caza-sexta-generacion-cancelacion-fcas. ↩︎
  17. Javier Escribano, declaraciones recogidas en «Javier Escribano descarta totalmente vender EM&E si la fusión con Indra no prospera: ‘Hemos venido para quedarnos’,» El Español, 21 de octubre de 2025, https://www.elespanol.com/observatorio-defensa/20251021/javier-escribano-descarta-totalmente-vender-emampe-fusion-indra-no-prospera-venido-quedarnos/1003743979928_0.html. ↩︎
  18. Ángel Escribano, entrevistado por El Debate, «Ángel Escribano: ‘Queremos ser un referente europeo en Defensa’,» El Debate, 15 de septiembre de 2024, https://www.eldebate.com/economia/20240915/angel-escribano-queremos-referente-europeo-defensa_227282.html. ↩︎
  19. Glassdoor, «¿Cuánto está pagando Escribano Mechanical & Engineering en 2026?,», https://www.glassdoor.es/Sueldo/Escribano-Mechanical-and-Engineering-Sueldos-E3040831.htm. ↩︎
  20. Para una descripción detallada del proceso productivo de EM&E: Javier Lacort, «Hace quince años Escribano era un taller de tornos. Hoy fabrica las torres de combate del Ejército español: así es EM&E por dentro,» Xataka, 16 de abril de 2026, https://www.xataka.com/empresas-y-economia/hace-quince-anos-escribano-era-taller-tornos-hoy-fabrica-torres-combate-ejercito-espanol-asi-em-e-dentro. ↩︎
  21. Disponible en: https://kursant.website/guerra-de-masas/ ↩︎
  22. Sobre esto y otras innovaciones tecnológicas que permiten que los combatientes en inferioridad tecnológica se pongan a la altura de su enemigo, véase: Yago Rodríguez Rodríguez, «La Revolución en los Asuntos Militares del pobre,» Revista Ejércitos, 1 de mayo de 2020, https://www.revistaejercitos.com/articulos/la-revolucion-en-los-asuntos-militares-del-pobre/. ↩︎
  23. PwC, «Impacto Económico y Social de la Industria de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio (2024),» informe elaborado para TEDAE, octubre de 2025, https://www.pwc.es/es/consultoria/assets/informe-pwc-impacto-economico-social-tdae-2024.pdf. ↩︎
  24. «Las industrias de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio facturan 16.153 millones de euros en 2024, un 16,2% más que el año anterior,» TEDAE, 6 de octubre de 2025, https://tedae.org/en/notas-de-prensa/las-industrias-de-defensa-seguridad-aeronautica-y-espacio-facturan-16-153-millones-de-euros-en-2024-un-162-mas-que-el-ano-anterior/. ↩︎
  25. «Datos de récord en el sector aeroespacial andaluz: más de 2.900 millones de facturación en 2024 y 15.496 empleos directos,» TEDAE, https://tedae.org/en/aeronautica/datos-de-record-en-el-sector-aeroespacial-andaluz-mas-de-2-900-millones-de-facturacion-en-2024-y-15-496-empleos-directos/. ↩︎
  26. David G. Maciejewski, «La fábrica de drones ‘kamikaze’ de Diego Fernández es una de las mayores de Europa y está en Torrejón: ‘Hará 10.000 al año,'» El Español, 18 de octubre de 2025, https://www.elespanol.com/reportajes/20251018/fabrica-drones-kamikaze-dr-fernandez-mayor-europa-torrejon-ardoz-haremos-ano/1003743968992_0.html. ↩︎
  27. Los casos más famosos tal vez sean Indra, Sener, DMD y UAV Navigation. ↩︎
  28. «Una nueva fábrica de micromotores para drones militares llegará a Valladolid,» Valladolid Plural, 13 de enero de 2026, https://www.valladolidplural.com/articulo/valladolid/nueva-fabrica-micromotores-drones-militares-llegara-valladolid/20260113172431067817.html. ↩︎
  29. Defensa.com, «Indra levantará en León la mayor fábrica de drones de España,» Defensa.com, 16 de enero de 2026, https://www.defensa.com/espana/indra-levantara-leon-mayor-fabrica-drones-espana. ↩︎
  30. Maciejewski, «La fábrica de drones ‘kamikaze.'» ↩︎
  31. Benjamín Carrasco, «Sener lidera un proyecto de 110 millones para desarrollar un interceptor hipersónico europeo,» Infodefensa, 22 de julio de 2022, https://www.infodefensa.com/texto-diario/mostrar/3833473/sener-lidera-proyecto-110-millones-desarrollar-interceptor-hipersonico-europeo. ↩︎
  32. «Defensa planea un programa de 6.000 millones para reforzar a España con cuatro tipos de misiles,» El Economista, 3 de julio de 2026, https://www.eleconomista.es/industria/noticias/14005775/07/26/defensa-planea-un-programa-de-6000-millones-para-reforzar-a-espana-con-cuatro-tipos-de-misiles.html. ↩︎
  33. Podréis encontrar un artículo reciente que da buena cuenta de esta percepción aquí: «Comandante del Ejército critica cesiones de España a Marruecos,» El Independiente, 26 de agosto de 2025, https://www.elindependiente.com/espana/2025/08/26/comandante-ejercito-critica-cesiones-espana-marruecos/. Este tipo de publicaciones, que se multiplicarán después de los –todavía poco esclarecidos– hechos en Ceuta entre el 31 de julio y el 2 de agosto de 2026, no tienen en cuenta la dependencia del Estado marroquí respecto al capital y control económico español. Sobre esto hablamos en nuestro artículo La deuda más allá del estrecho, disponible aquí: https://kursant.website/la-deuda-mas-alla-del-estrecho/ ↩︎
  34. Nos referimos a las sucesivas y «enérgicas» condenas de la administración de Pedro Sánchez, incoherentes con la práctica real del Estado y la burguesía españolas, pero tremendamente útiles en el plano discursivo para azuzar a las masas y consolidar una masa electoral amplia. ↩︎
  35. «De plomo las calaveras», disponible en: https://kursant.website/de-plomo-las-calaveras/ ↩︎
  36. «Inteligencia Artificial: Prometeos de papel y Fetichismo de la mercancía», disponible en: https://kursant.website/inteligencia-artificial/ ↩︎
  37. «Así se gestó la ofensiva de Estados Unidos e Israel en Irán: la Unidad 8.200 y cámaras hackeadas en Teherán,» Infobae, 3 de marzo de 2026, https://www.infobae.com/america/mundo/2026/03/03/asi-se-gesto-la-ofensiva-de-estados-unidos-e-israel-en-iran-la-unidad-8200-y-camaras-hackeadas-en-teheran/. ↩︎
  38. «Ataque a escuela de niñas en Irán: todo lo que se sabe del bombardeo atribuido a EE. UU.,» Independent Español, 12 de marzo de 2026, https://www.independentespanol.com/noticias/medio-oriente/ataque-misiles-escuela-iran-eeuu-israel-b2930386.html. ↩︎
  39. «Telefónica se adjudica un contrato de 89,1 millones para el software del puesto de trabajo digital de Defensa,» Press Digital, 3 de julio de 2026, https://www.pressdigital.es/articulo/politica/2026-07-03/5942024-telefonica-adjudica-contrato-891-millones-software-puesto-trabajo-digital-defensa. ↩︎
  40. «Escudos antidrones y contratos multimillonarios: las telecos europeas salen a pescar al sector de la defensa,» El Independiente, 13 de mayo de 2026, https://www.elindependiente.com/economia/2026/05/13/escudos-antidronescontratos-multimillonarios-telecos-europeas-defensa/. ↩︎
  41. «Tecnobit-Grupo Oesía avanza en nuevos desarrollos de optrónica para la seguridad y vigilancia de fronteras,» TEDAE, 2 de abril de 2024, https://tedae.org/en/seguridad/tecnobit-grupo-oesia-avanza-en-nuevos-desarrollos-de-optronica-para-la-seguridad-y-vigilancia-de-fronteras/. ↩︎
  42. «Indra eleva su resultado neto un 35% en 2024 hasta los 278 millones de euros,» Estrategias de Inversión, 26 de febrero de 2025, https://www.estrategiasdeinversion.com/actualidad/noticias/bolsa-espana/indra-eleva-su-resultado-neto-un-35-en-2024-hasta-n-790913. ↩︎
  43. «Indra gana 436 millones en 2025, un 57% más, por el tirón del negocio de defensa,» Público, 26 de febrero de 2026, https://www.publico.es/economia/indra-gana-436-millones-2025-57-tiron-negocio-defensa.html. ↩︎
  44. A este respecto, y a pesar de las abismales diferencias ideológicas, consideramos que el articulo «Manifiesto del social-liberalismo de guerra» es una pieza más que sugerente a la hora de hablar de la ya archiconocida relación entre los fondos de inversión y la industria militar. «Manifiesto del social-liberalismo de guerra,» Diario Red, 13 de abril de 2026, https://www.diario-red.com/articulo/editorial/manifiesto-social-liberalismo-guerra/20260413070913067585.html. ↩︎
  45. «El negocio de las fronteras y la defensa brinda por el rearme como nunca antes,» Público, 25 de junio de 2025, https://www.publico.es/especiales/contra-el-rearme/negocio-fronteras-defensa-brinda-rearme-nunca.html. ↩︎
  46. «El presidente de Indra es ‘socio’ de la empresa israelí a la que el Gobierno compró munición,» Artículo 14, 24 de abril de 2025, https://www.articulo14.es/politica/el-presidente-de-indra-es-socio-de-la-empresa-israeli-a-la-que-se-le-compraron-las-balas-20250424.html. ↩︎
  47. «España lidera otra condena a Israel pero mantiene la compra de tecnología militar: 207 M en miras láser para Eurofighters,» El Español, 30 de agosto de 2025, https://www.elespanol.com/observatorio-defensa/20250829/espana-lidera-condena-israel-mantiene-compra-tecnologia-militar-miras-laser-eurofighters/1003743900944_0.html. ↩︎
  48. «Potasa,» ICL Iberia, consultado el 6 de agosto de 2026, https://www.icliberia.com/productos/potasa/?lang=es. ↩︎
  49. «Acampada masiva contra la multinacional israelí ICL: ‘El fósforo blanco de Líbano o Gaza sale de las minas del Bages,'» Izquierda Diario, 23 de abril de 2026, https://www.izquierdadiario.es/Acampada-masiva-contra-la-multinacional-israeli-ICL-El-fosforo-blanco-de-Libano-o-Gaza-sale-de-las. ↩︎
  50. Jack Cinamon, «Behind the Smoke: The Unlawful Use of White Phosphorus,» Corruption Tracker, February 1, 2024, https://corruption-tracker.org/blog/behind-the-smoke-the-unlawful-use-of-white-phosphorus. ↩︎
  51. Ramiro Thomás, «Denuncian en Estados Unidos que Monsanto manipuló estudios sobre el glifosato,» La Izquierda Diario, 18 de marzo de 2017, https://www.izquierdadiario.es/Denuncian-en-Estados-Unidos-que-Monsanto-manipulo-estudios-sobre-el-glifosato. ↩︎
  52. ASEED, «A Closer Look at Israeli Company ICL,» ASEED, October 14, 2025, https://aseed.net/a-closer-look-at-israeli-company-icl/. ↩︎
  53. «ICL IBERIA (IBERPOTASH S.A.),» Aege, consultado el 6 de agosto de 2026, https://www.aege.es/project/icl-iberia-iberpotash/. ↩︎
  54. Pere Fontanals, «La CGT denuncia l’acomiadament de quatre treballadors d’una subcontracta de la mina de Súria,» Nació Manresa, 13 de febrer de 2026, https://naciodigital.cat/manresa/economia-i-empresa/la-cgt-denuncia-lacomiadament-de-quatre-treballadors-duna-subcontracta-dicl.html. ↩︎
  55. El Periódico, «Huelga en ICL Bages / Iberpotash, Manresa,» El Periódico, 30 de junio de 2020, https://www.elperiodico.com/es/economia/20200630/huelga-icl-bages-iberpotash-manresa-8019838. ↩︎
  56. Eduardo López Alonso, «Huelga en una mina de ICL en el Bages tras la muerte de dos trabajadores,» El Periódico, 30 de junio de 2020, https://www.elperiodico.com/es/economia/20200630/huelga-icl-bages-iberpotash-manresa-8019838. ↩︎
  57. El Salto Diario, «SAL A LA FERIDA: Israel Chemicals Limited (ICL) i la guerra per l’aigua a Catalunya,» YouTube, 21 de marzo de 2026, 19:45, https://www.youtube.com/watch?v=6d17MzThhOc. ↩︎
  58. Núria Rius, «Iberpotash y la industria de la sal en Catalunya: más allá de un conflicto ambiental,» El Salto, 30 de junio de 2020, https://www.elsaltodiario.com/mineria/iberpotash-icliberia-industria-sal-catalunya-conflicto-ambiental. ↩︎
  59. Revoltes de la Terra, siendo más exactos, es un movimiento sin estructura procedente de Francia integrado por miembros de diversas organizaciones y que tiene como objetivo montar diversos boicots. Para más información: «Manifest: Som el riu que es revolta,» Revoltes de la Terra, 3 de abril de 2026, https://www.revoltesdelaterra.cat/2026/04/03/manifest.html. ↩︎
  60. «Operació dels Mossos d’Esquadra contra activistes de Revoltes de la Terra,» Directa, 2 de julio de 2026, https://directa.cat/operacio-dels-mossos-contra-activistes-de-revoltes-de-la-terra/. ↩︎
  61. El Salto Diario, «SAL A LA FERIDA: Israel Chemicals Limited (ICL) i la guerra per l’aigua a Catalunya,» YouTube, 21 de marzo de 2026, https://www.youtube.com/watch?v=6d17MzThhOc. ↩︎
  62. Esta reyerta entre clases sociales, desarrollada de forma intuitiva por los intereses de una y otra, podría haber sido aprovechada con habilidad para delinear y señalar los intereses particulares del mal llamado campesinado, que en la actualidad goza de una injustificadísima buena consideración social en contraposición a las tropelías de las grandes plataformas agroalimentarias y que es capaz de mezclarse con gran habilidad entre las reivindicaciones ecologistas de cariz más inmediatista por una cuestión de simple interés privado. ↩︎